miércoles, 17 de febrero de 2016

Tag 20 canciones


Hola ¿Cómo están? Voy a empezar esta entrada haciendo una confesión: soy muy fanático de los Tags. Pocos hay que no me diviertan, sobre todo en Youtube, así que he decidido contagiarme (aunque sé que estoy un poco atrasado con las modas). Hoy quiero compartir el Tag de las 20 canciones, pero una versión modificada, puesto que agregué un par de preguntas. También voy a colocar el video de las canciones, por si quieren echarle un vistazo. Espero que les guste.

Tag 20 canciones

1-    Mi canción favorita
No tengo solo una canción favorita, así que voy a elegir la más reciente. Es Impossible Germany, de Wilco. Aunque la letra no es muy compleja, para mí es una canción perfecta. Me gusta como está tocada, porque es tranquila, pero ese final instrumental… La primera vez que la escuché me dejó de boca abierta.



2-    La canción que más odio
Odiar es una palabra fuerte, porque la asocio con violencia. En general, digamos que no me gusta la cumbia, el reggaetón, ni tipo alguno de música que sea tropical o latina. Podría dar varias razones al respecto, pero me limitaré a decir que me resulta imposible identificarme con ese tipo de música.



3-    Canción triste
Hay muchas canciones que me ponen triste y que por ello amo, pues el arte no solo tiene que transmitirte sentimientos felices. El verdadero arte no se trata de eso, así como tampoco la vida se trata de estar todo el día riendo y de fiesta. La canción que elijo es Automatic, de Thirteen Senses.



4-    Canción que me recuerde a alguien
En este apartado voy a hacer trampa, porque no suelo ligar la música a otras personas. Cada canción que escucho es una parte de mí. La canción que elijo es Nobody´s home, de Avril Lavigne, pues me recuerda a Alicia Broadbent, la protagonista de mi primera novela.




5-    Una canción que me ponga feliz
Una canción que me motiva bastante es Absolutely, de Nine Days



6-    Una canción que me recuerde un momento específico
Aquí voy a elegir Stan, de Eminem y Dido, pues me recuerda un poco a mi forma de pensar cuando tenía 15 años. No por la letra en sí, sino porque llegó a ser una de mis canciones favoritas en esa época.



7-    Una canción cuya letra me sé perfectamente
Hay muchas, pero la que mejor sé es Into the fire, de Thirteen Senses.



8-    Una canción que me haga bailar
When you´re gone, de Brian Adams y Melanie C. No soy muy fanático de ninguno de estos dos cantantes, pero esta canción me encanta.



9-    Una canción que me ayuda a dormir
No existe una canción que me ayude a dormir, puesto que hasta la canción más lenta suele motivarme. De todas maneras, siguiendo la idea de que en este apartado tiene que haber una canción tranquila y relajante, elijo Golden Leaves, de Passenger.



10-     Una canción que me gusta en secreto
So small, de Carrie Underwood. La letra de esta canción me encanta, pero por algún motivo no iría por la calle escuchándola a toda voz.



11-     Una canción con la que me siento identificado
Todas las canciones que escucho me identifican de una forma u otra. Una de las que más lo hacen, es Life for rent, de Dido.



12-     Una canción que me encantaba y ahora odio
Your love is a song, de Switchfoot. No es que la odie. Hubo un tiempo en que estuvo entre mis favoritas, pero ahora me deprimo solo de pensar en ella. No sé porqué.



13-     Canción de mi disco favorito
Suddenly, de Thirteen Senses. Pertenece al álbum Crystal Sounds, del año 2011. Es una lástima que no sea más famoso.



14-     Una canción que sepa tocar con un instrumento
Same Mistake, de James Blunt. La sé tocar con la guitarra, instrumento que estoy aprendiendo usar.



15-     Canción que me gustaría cantar en público
At least that´s what you said, de Wilco. Me hace ilusión poder cantarla y hacer ese solo con la guitarra que hace Jeff Tweedy, el vocalista.



16-     Una canción que me guste para conducir
No tengo automóvil y no sé manejar, pero cuando viajo en bus me gusta escuchar Northern Road, de Intergalactic Lovers.



17-     Una canción que me recuerde a mi infancia
El tema de Armageddon, cantado por Aerosmith. Esa fue de mis películas favoritas cuando era niño.



18-     Canción que nadie espera que me guste
Ojos de cielo, de El sueño de Morfeo. Aunque también me agradan Laura Pausini, Eros Ramazzotti y La oreja de Van Gogh, hacía años que no me fanatizaba por una canción en español.



19-     Canción que quiero que suene en mi funeral
No hay una canción que quiera que suene en mi funeral, pero una buena canción sobre alguien que muere es No Tears, de James Blunt.



20-     Canción que quiero que suene en mi boda
No sé si algún día me casaré, y si lo hago no será con mucha ceremonia, así que no hay canción que quiera para mi boda. De todas maneras, una canción que me encanta sobre este tema es Archie, marry me, de Alvvays.



21-     Una canción que antes no me gustaba, pero ahora sí
Stars and boulevards, de Augustana. La banda siempre me gustó, pero a esta canción no la tenía entre mis favoritas. Ahora creo que es de las mejores.



22-     La canción que más he escuchado
Debe ser 1973, de James Blunt, puesto que es de mis favoritas más antiguas.




¿Qué les pareció el tag? Es probable que traiga más en el futuro, pero me gustaría saber sus opiniones al respecto. Comenten y, si les gustó el post, compártanlo. También pueden seguirme en Google+ y en Facebook. Los botones están a la derecha ¡Nos vemos!


martes, 2 de febrero de 2016

Los mejores libros del 2015


Hola ¿Cómo están? Quiero empezar el año trayendo al blog un ranking de los mejores libros que leí en el 2015. Fue un año en el que no leí tanto como hubiera deseado, pero no me puedo quejar de la calidad. Los que aparecerán aquí son indiscutiblemente los mejores. Igual que la lista del año pasado (click aquí para verla), tiene siete puntos y no están ordenados de mejor a peor. Esto último sería imposible, al mismo tiempo que injusto, porque cada libro fue especial por un motivo distinto.
Sin más, los dejo con la lista:

Los mejores libros del 2015

1-        Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell


Antes dije que esta lista no va de mejor a peor, pero si tuviera que elegir un solo libro como el mejor del año, no tengo que pensármelo. Lo que el viento se llevó se transformó en uno de los mejores libros que he leído en mi vida. A pesar de que la edición que me prestaron en la biblioteca asemejaba a un ladrillo y tenía letra como para leer con lupa, resultó un libro adictivo, con buenos personajes y una trama que no decayó en ningún momento. Más que una historia de romance, es la descripción detallada de una sociedad y la manera en que las personas sobrellevan la pérdida de todo aquello en lo que creen y aman.


2-        El principito, de Antoine de Saint- Exupéry


Este es un libro del que todos hemos oído, y también es uno que todos deberían leer. Me pareció una historia profunda, que reflexiona sobre la vida de una forma que aparenta ser sencilla. He oído decir que siempre que se lee El principito, este transmite un mensaje diferente. No sé. Quizás deba volver a leerlo un día de estos y ver si es cierto.


3-        La quinta ola, de Rick Yancey


De este libro están haciendo una película, así que lo voy a recomendar antes de que empiece la moda. Narra una invasión extraterrestre como no estamos acostumbrados a ver. No hay platillos voladores ni edificios explotando, así como tampoco marcianitos verdes con armas de rayos. El único signo de la invasión son los ataques, que se desarrollan en etapas que en el libro describen como olas. En el primer ataque (no hay spoilers, pues lo que diré está en la primera página) desaparece toda energía eléctrica en el mundo, por lo que ningún aparato o maquina funciona; en el segundo sube el nivel de los océanos; en el tercero se extiende un virus asesino; y en el cuarto los extraterrestres siembran la desconfianza entre los sobrevivientes. En el libro narran el quinto ataque.
Me encantó la lógica que tenían los ataques de los extraterrestres, así como me asustó su efectividad, pues me hizo pensar en lo frágil que es la existencia de la humanidad. También me gustó que estuviera narrado en primera y en tercera persona por más de un personaje, porque cada uno tenía su forma particular de narrar los acontecimientos. Si tuviera que criticar algo, es que la historia no termina, sino que es el inicio de una trilogía (todavía no leí el segundo, que se titula El mar infinito), y lo veo como una contra porque, aunque me gustan las sagas, en la actualidad es raro encontrar libros de fantasía o ciencia ficción que sean autoconclusivos. Hay algo más que criticaría, pero si agrego más detalles tendría que incluir un spoiler y no quiero.


4-        Las hijas de Hanna, de Marianne Fredriksson


Este libro tiene varios puntos a favor. Uno es que se desarrolla en Suecia, un país del que sabía muy poco. Otro es el planteamiento de la historia: narra la vida de una abuela, una madre y una hija, narrados en primera y en tercera persona. Los tres personajes son interesantes, y es genial ver las diferencias en cómo fueron educadas y para qué sociedad. Quizá el único punto en contra es que al principio es complicado adaptarse a la manera de escribir de la autora, o al menos lo fue para mí.


5-        Escuela de ilusiones, de Maeve Binchy


Este libro me recordó a Las hijas de Hanna porque se dedica a narrar las historias de diferentes personajes, dedicándoles un capitulo a cada uno de ellos, pero sin perder el hilo conductor que lo transformaba en una novela. La historia se desarrolla en una clase de italiano que daban en una secundaria de Dublín. Esta era una clase nocturna que abrieron a todo el que quisiera inscribirse, sin importar edad. Lo entretenido del libro, era la narración de por qué cada uno de los personajes, que iban desde un maleante hasta la esposa de un millonario, estaban inscriptos en esa clase. Para todos tenía un significado distinto, incluso para la profesora, y más que para aprender italiano, el curso les sirvió para crecer como personas. Lo mejor es que la clase era normal, no como esas que vemos en las películas, estilo La sociedad de los poetas muertos. Al leer la manera en que los personajes crecían, me invadía un sentimiento de orgullo.


6-        1984, de George Orwell


Un clásico de la ciencia ficción que llevaba mucho tiempo con ganas de leer, y lo cierto es que no me decepcionó. La historia sigue a Winston, un hombre que está cansado de su vida tan rutinaria y que siente desprecio por la sociedad en la que le toca vivir. El problema es que debe tragarse sus sentimientos si aún quiere continuar con vida, porque en esa sociedad, el mínimo pensamiento desviado de lo que el gobierno considera correcto, es un delito penado con la muerte. Fue una historia cargada de reflexiones sobre la sociedad y los gobiernos que nos rigen, enmarcada en una ciudad de Londres devastada por la guerra y la miseria.


7-        El cuaderno de Maya, de Isabel Allende


Es el primer libro que leo de la autora y espero leer más en el futuro. Lo tomé prestado de la biblioteca, sin demasiadas expectativas, pero recuerdo que me alcanzó con leer un par de párrafos para quedar encadenado a sus páginas. La historia de Maya Vidal me encantó, así como cada uno de los personajes que la rodeaban. También me gustó el contraste de la narración de los acontecimientos en la tranquila isla de Chiloé, con el remolino de desventuras que marcaron tanto a la protagonista. La autora tiene una pluma muy delicada, capaz de pintar cuadros hechos de palabras.


Hasta aquí la lista. Pensaba comentar un par de libros que, aunque interesantes, no me gustaron tanto, pero quizás lo deje para otro post. ¿Qué les pareció la lista? ¿Leyeron alguno de estos libros? ¿Cuáles fueron sus mejores lecturas del 2015? Comenten y, si les gustó el post, compártanlo. También pueden seguirme en Google+ y en Facebook. Los botones están a la derecha ¡Nos vemos!

lunes, 7 de diciembre de 2015

Preguntas sobre Harry Potter que ningún fanático puede responder


Hola ¿Cómo están? La semana pasada encontré en internet un artículo titulado: Ningún fan de Harry Potter en el mundo podría responder estas preguntas (click aquí para verlo). En este, el autor afirmaba qué, después de ver las ocho películas, le quedaron preguntas sobre el argumento de la saga y decidió hacer un post para descubrir si alguien tenía las mismas dudas que él. Por supuesto, el 99% de esas dudas, eran fruto de la información que se perdió al adaptar los libros a las películas, y, por lo tanto, tenían respuesta leyendo los mismos.
Sin embargo, la idea del post me pareció interesante, y he aquí que les traigo mi propia versión. Como saben, yo leí todos los libros y vi todas las películas, pero eso no quiere decir que no me haya hecho preguntas sobre la trama o los personajes. Aquí les dejo mis preguntas, así como las respuestas que les doy usando la lógica.

Si podían verlo en El mapa del merodeador ¿Por que tardaron tantos años en descubrir a Peter Pettigrew?


Esta pregunta no me la hice al leer el libro, sino que la vi años después en Facebook, expresada de forma un tanto más divertida: George y Fred Weasley tenían el mapa desde hace años ¿nunca vieron que su hermano dormía  con un hombre?
Mi respuesta es simple. Para encontrar a Peter Pettigrew tenías que estarlo buscando. Es verdad que Ron se llevaba la rata a Hogwarts, pero si sus hermanos usaban el mapa para ver la habitación donde dormía (algo tonto, porque lo lógico es que lo usaran para ver si Snape o Finch estaban patrullando los pasillos),  verían que la misma habitación la compartía con Peter, pero también con Harry Potter y Neville, pues era una habitación compartida. ¿Por qué no pensar que era otro compañero de cuarto? Además, el nombre adquirió significado para Harry porque él se enteró de que fue alguien que traicionó a sus padres, una verdad que se susurraba a puertas cerradas. George y Fred eran unos niños pequeños cuando ocurrió la traición, y no formaban parte de la Orden del Fénix original ¿por qué conocerían esa verdad?

¿Por qué Harry Potter  no vio a los Thestrales desde su primer año en Hogwarts?


Esta pregunta se catapultó a mi mente desde el mismo instante que leí sobre los Thestrales. Se supone que eres capaz de verlos solo después de que viste morir a alguien. ¿Por qué Harry empezó a verlos después de que vio morir a Cedric Diggory, si él ya había visto morir a su madre?
En su momento decidí hacer caso omiso a la pregunta, porque un desliz lo podía tener cualquiera, sobre todo en una historia tan cargada de personajes y misterios, y su existencia no me iba a destrozar la imagen del libro. No obstante, cuando lo pensé en frío me di cuenta de que, al menos hasta donde llega mi memoria (pues hace varios años que leí la saga), en ninguna parte de los libros dice que Harry Potter vio con sus propios ojos la muerte de su madre. Dicen que su mamá se interpuso entre él y Voldemort, intentando protegerlo de la muerte, pero la imagen de Harry parado en la cuna, mirando directo al cadáver de su mamá, nos la implantaron las películas. Perfectamente Harry Potter podría haber estado dormido cuando todo sucedió. Solo recordaba un grito (que pudo provenir de la parte de Voldemort que vivía en él), y una luz verde de cuando le hicieron la cicatriz.

¿Por qué Albus Dumbledore nunca se casó?


Esta me la hice al leer Las reliquias de la muerte, y es un poco más amplia. Como recordarán, Rita Skeeter escribe la historia completa sobre Dumbledore, contando la relación con sus hermanos, así como su relación con Grindelwald. Sin embargo, aunque el libro profundiza en muchos detalles hasta entonces desconocidos sobre el personaje, volviéndolo más tridimensional, no se menciona en ningún momento su vida amorosa.
Debo admitir que esto fue más una sensación de vacío, que una pregunta que me haya hecho formalmente. Una respuesta es que la vida amorosa de Dumbledore no le interesaba a Rita, quien omitió todo lo que le bajara el tono de escándalo a su libro, y tampoco es que tuviera algún peso para la trama de Las Reliquias de la muerte. Además, si ya es raro imaginarse a este personaje como un joven, más lo es imaginárselo tonteando con una chica.
En internet leí que J. K. Rowling afirmó en una entrevista que este personaje era Homosexual, y que era la verdadera razón por la cual no hablaba de su vida amorosa en el libro. Al dejar ese vacío, daba pié a que el lector especulara con la posibilidad de que la relación de amistad entre él y Grindelwald fuera más que ello, y al no decirlo específicamente, permitía al lector que le molestara la idea, hacerle caso omiso.
Desgraciadamente no sé en qué entrevista fue que J.K. Rowling lo dijo, por lo que no podría afirmar con pruebas de que esto es cierto, pero lo creo. Me parece una respuesta convincente, y para nada me baja la opinión que tengo sobre el personaje, que desde el primero hasta el último libro, fue mi favorito.

¿En qué trabaja Harry Potter al final?


En el epílogo no lo dice, pero si le preguntas a cualquiera te dirá de es un Auror, y de hecho existe infinidad de literatura fanfiction que respalda la idea. ¿De verdad es tan obvio?
Es cierto que a lo largo de los libros, Harry Potter expresa su deseo de convertirse en uno, pero entonces estaban Voldemort y sus mortífagos. ¿Todavía son necesarios los Aurores después de que vencieran al mal en la batalla de Hogwarts? Quizás sí, para dar caza a todos los magos que se hubieran escapado y dispersado, aunque sin Voldemort no fueran nada, para evitar justamente que alguien llene el vacío de poder que dejó la muerte del señor tenebroso. ¿Y qué me dicen de su familia? ¿Harry Potter querría dedicarse a la caza de magos malvados después de las penurias que vivió al luchar contra Voldemort? ¿No sería reacio a meterse en esa clase de problemas a sabiendas de que corre el riego de morir él, y por lo tanto, que su familia termine perjudicada? ¿De verdad no le quedó alguna secuela psicológica?
Esta es tan solo una de las preguntas que me dejó el final de la historia. Otra cosa que me pregunto, es ¿quién crió al hijo de Lupin y Tonks? O ¿De qué forma afectó la muerte de Fred Weasley a su familia? ¿Siguieron estimando de igual forma a Harry Potter? ¿O, aunque sepan que es injusto, lo culparían por su muerte?
Y otra pregunta para la que encontré una respuesta en James Potter y La maldición del guardián: ¿Qué pasó con el cadáver de Lord Voldemort? En la película se esfumaba, pero en el libro quedaba tirado en medio del Gran Salón. ¿Quién se animó a juntarlo? ¿Lo enterraron? ¿Lo quemaron junto a una pila de mortífagos y esparcieron sus cenizas por el lago?

Hasta aquí la entrada de hoy. La idea no era justificar vacíos argumentales, puesto que es cuestión de entender el mundo de la saga para encontrarles solución, aún en el supuesto caso de que se consideren como tales. La idea es ejercitar la capacidad para cuestionar y, más importante aún, darle una respuesta convincente a cualquier pregunta usando la lógica. De esta práctica surgen y se expanden las ideas para los libros, pero también nos ayuda a no tragarnos todo lo que vemos, oímos y leemos, solo porque otros lo creen o lo apoyan. Hacernos preguntas y pensar no es una pérdida de tiempo, sin importar el tema que tratemos.
¿Alguna vez se hicieron estas preguntas? Comenten y, si les gustó el post, compártanlo. También pueden seguirme en Google+ y en Facebook. Los botones están a la derecha ¡Nos vemos!


jueves, 3 de diciembre de 2015

Críticas al romance juvenil



Hola ¿Cómo están? Hace unos días leí el libro Divergente, de Verónica Roth, y me dejó con el pecho cargado de sentimientos opuestos. Por un lado, entendí por qué a tanta gente le gusta: tiene capítulos cortos, con un vocabulario simple y prácticamente la misma forma de narrar los acontecimientos que Los juegos del hambre (fueron traducidos al español por la misma persona). Pero también me quedé con el sentimiento de que no valió la pena gastar tanto dinero en él, y mucho menos en gastar más para leerme la saga completa.

Me explico.
La idea del libro me pareció buena, y aunque me resultó algo tedioso leer sobre las pruebas de iniciación (que si ponemos de lado la parte en que saltan de trenes o edificios, no pasan de unos muchachos practicando patadas con bolsas de arena), debo admitir que sentía curiosidad por como estos sucesos podían desembocar en una guerra (que no es spoiler, pues si es una distopía, algo tenía que andar mal en esa sociedad). Las últimas cien páginas fueron geniales, pero el final (que además es abierto, porque la historia sigue), no me terminó de convencer.
El detalle que para mí lo arruinó, tiene que ver con la trama de romance que se desarrolla a lo largo de la novela:
La chica tímida, algo feúcha, que no tiene experiencia en el amor y que se enamora del tipo musculoso por el que todas babean. Su amor no tiene ninguna razón de ser, salvo por el hecho de que, cuando él la toca, una electricidad le distorsiona todo el cuerpo. Este chico, aunque es guapo y podría tener a cualquier mujer, también se enamora de la chica tímida y un poco feúcha. No es por caridad, sino que, inexplicablemente nunca había conocido a una mujer como ella. Después, empiezan a besarse en cualquier momento (no importa si acababa de morir su mejor amigo), de forma tan apasionada que casi terminan teniendo relaciones sexuales, pero que no se concretan porque se supone que es muy pronto, o porque simplemente a la autora se le antojó.
Lo que me molesta no es el romance en sí (ustedes saben que no solo leo, sino que he escrito historias de amor); o que exista tensión sexual, porque es un detalle vital para historias del genero, y criticarlo sería como decir que un cuento es malo porque tiene planteamiento, nudo y desenlace; lo que no me gusta es la falta de razón de ser, aparte de que la protagonista está llena de hormonas.
Además, Divergente es una historia de aventuras, que plantea algunas críticas a la sociedad. ¿Por qué iba a tener sí o sí una historia de amor? ¿Es que no pueden convivir un chico y una chica sin terminar de novios? ¿Tan básicas son las relaciones entre hombres y mujeres?
De esto se desprende otro detalle criticable: los triángulos amorosos. En divergente (al menos en el primer libro, porque no se en los demás), no habían. Tampoco me parecen malos por si mismos, son otro recurso argumental disponible a los escritores, y atractivo para los lectores. Lo que sí me parece mal es cuando se abordan de la misma manera, cuando a la chica se le alborotan las hormonas por un chico y después por otro, y después está indecisa.
Una historia con un correcto triangulo amoroso, es Los juegos del Hambre. Tanto si hablamos de Peeta como de Gale, ambos eran conocidos de Katniss, y marcaron realmente su vida, aun desde años antes que empezara todo el rollo de Los juegos: existen razones contundentes por los cuales la protagonista podía enamorarse de uno u otro, no por las hormonas. Algo que también me gusta, es que la protagonista tampoco es que le dé mucha importancia al tema del amor, y de hecho termina enamorándose casi por obligación, porque tanto su vida como la de sus pretendientes dependían de ello. Además, el asunto del amor es secundario, y no entiendo a esas chicas (porque sí, no conozco a un lector varón que se hiciera la misma pregunta) que discuten si Katniss tendría que haberse quedado con Gale o con Peeta.
¿En serio fue lo único que les transmitió la historia?
Cuando yo acabé Sinsajo, que es el tercer libro, estuve horas dándole vueltas a todos los acontecimientos de la saga, tratando de entender el significado nuevo que le daban los sucesos finales. De hecho recuerdo (sí, ya sé que me salí un poco del tema), que el libro de Sinsajo no me estaba gustando, pues si bien tenía acción, sentía que a la trama le faltaba algo, que la saga no podía terminar de la manera burda en que se venía pintando. El final no solo fue increíble, sino que me hizo reconsiderar todo lo que leí del libro, y darme cuenta de que esa sensación probablemente fue inducida a propósito por la autora. Por eso me encantó.
Volviendo al tema del romance juvenil, quiero aclarar que este post no es una crítica a las historias de romance, sino que es la expresión de un deseo. Me gustaría que los libros juveniles dejen de ofrecernos más versiones del romance entre Edward Cullen y Bella Swan, porque ese ya apareció en Crepúsculo. El amor no se trata solo de manos sudorosas y vientres que se contraen llenos de mariposas. Tiene tantos matices como personas hay en el mundo, y sería genial que los libros empiecen a reflejarlos.

¿Qué opinan de los romances juveniles? ¿Tienen algún favorito? Comenten y, si les gustó el post, compártanlo. También pueden seguirme en Google+ y en Facebook. Los botones están a la derecha ¡Nos vemos!

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Mi experiencia con el Fanfiction


Hola ¿Cómo están? Los Fanfictions son historias escritas por fans que toman prestados personajes y mundos de sus autores preferidos, y le agregan un toque personal. Por lo que he leído en Internet, es una moda que empezaron los fanáticos de la serie Star Trek, que escribían historias donde ellos mismos tenían aventuras (muchas de ellas románticas) a bordo de la nave Enterprise. En la actualidad, sin embargo, está más de moda escribir sobre las sagas de Harry Potter y Crepúsculo. Tanto de una rama como de la otra, han surgido historias que destacan por sí mismas. Como la trilogía de James Potter, escrita por Norman Lippert, y Las Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James (Sí, la historia surgió como un fanfiction de Crepúsculo).
La cuestión es que, antes de que yo empezara a escribir mis propias historias, gané experiencia haciendo Fanfictions, aunque entonces no sabía que se les llamaba así. Digo “gané”, porque con ellos aprendí mucho sobre cómo se estructuran las buenas historias, y me enseñaron a amar el arte de crearlas.
Desde que tengo memoria, he apilado cuadernos repletos de dibujos. A los diez años, me di cuenta de que, si unía varias imágenes podía crear una historia. Las primeras que creé eran muy simples, la mayoría de guerra y no tenían personajes, pero con el tiempo fui creando algunos. Entre los que más recuerdo, están Mac Fayer, que era una especie de agente secreto que no estaba muy bien de la cabeza, algo así como el inspector de La pantera rosa; y Sclimb, que era una especie de Indiana Jones. De todas maneras, sus aventuras siguieron siendo simples secuencias de acción, una tras otra, sin que mediara un conflicto principal que hubiera que resolver, y casi sin diálogos.
La sofisticación llegó cuando hice que estos personajes protagonizaran mis propias versiones de películas que me gustaban. Las que más veces homenajeé, fueron las películas Límite Vertical, Armageddon, y la saga de Star Wars.


Límite vertical es una película sobre unos escaladores que deben rescatar a unas personas que quedaron atrapadas en una avalancha, cerca de la cima del K2, la montaña más alta después del Everest. En su momento, me pareció una película tan buena que hice al menos una decena de versiones en cómic, algunas de ellas irreconocibles. La más loca tenía de protagonistas a varios astronautas que quedaban atrapados en Marte, y debían escalar el Monte Olimpo (la montaña más alta del sistema solar, que es tres veces el monte Everest), para colocar una antena que les permitiera comunicarse con el Planeta Tierra.


Mi obsesión con Armageddon no fue menor. Esta puede tener una trama burda, pero cuando era niño era de mis películas favoritas. Sobre todo por el tema de las naves y las explosiones, y su música me apasionó durante años. De aquí también que me gustara toda película en la que apareciera un meteorito, las cuales también tuvieron mi homenaje. Irónicamente, el mejor Fanfiction que hice sobre una película de desastres fue sobre la película La roca del juicio final, para la que inventé un personaje mujer que se robó toda la historia, y le dio un toque de sensibilidad que por aquel entonces mis cómics no tenían.


Puedo decir que ambas historias me enseñaron mucho, pero no tanto como Star Wars. Esta saga inspiró muchas de mis primeras secuencias, pero más tarde, cuando decidí hacer mi propia versión de La amenaza fantasma (un episodio que no sé por qué todos odian tanto, pues a mí me encanta), fue cuando empecé a apreciar el trabajo que cuesta crear una historia y lograr que sea coherente.
El tema es que no respeté la trama, sino que usé mis propios personajes, y cree razones para que estos tuvieran que librar otras batallas. También es mi cómic con más escenas de diálogo, que por otra parte no copié de la película, sino que tenía claro donde debían desembocar e improvisé agregando mis propias tramas. Esto hizo crecer mi imaginación: planeaba otros fanfictions sobre Star Wars, usando tramas que inventé yo en un 100% (La más sofisticada iba a contar el surgimiento de los Jedis, así como su primera batalla contra el mal), y esta situación hizo que coqueteara con la posibilidad de escribirlas primero en un libro, y transformarlas más tarde en comic.


Al final, la idea no prosperó. El cómic sobre La amenaza fantasma se me fue de las manos, pues en un momento, se me ocurrió que sería divertido que  Anakin Sky Walker encontrara en el sótano de su casa un ropero que te llevaba a Narnia, y empecé a contar mi propia versión de El león, la bruja y el ropero, protagonizada por los personajes de Star Wars (mis personajes mutantes, je,je,je). Esto, que solo logró que dejara inacabado el cómic, lo hice porque sentía que este era una pérdida de tiempo, y deseaba embarcarme en un proyecto propio, más original.
En mis dedos se acumulaba la electricidad del escritor.
Les cuento esto para demostrar que el crear no es sinónimo de original, o nuevo. Crear es una necesidad, y por sobre todas las cosas debe ser divertido. No importa el producto. Recrear las historias que me gustan me dio la práctica y los conocimientos necesarios para crear las mías propias. Lo único que lamento es no conservar esos cómics en la actualidad, solo tengo el de Star Wars, y está un poco estropeado.
¿Alguna vez quisieron imitar a sus ídolos igual que yo? Comenten y, si les gustó el post, compártanlo. También pueden seguirme en Google+ y en Facebook. Los botones están a la derecha ¡Nos vemos!